Abrir la refrigeradora, y encontrar una bolsa de limones, y sentirse afortunada, me hizo retroceder a la época de la leche ENCI, al pan de camote, a las dos botellas de aceite por familia, y sin ir muy lejos, a escuchar actuales recomendaciones tales como “échele más vinagre en la ensalada que limón”. En efecto, el INEI ha sincerado recientemente las cifras, alineado con las cifras del Banco Central de Reserva, y el panorama económico es realmente desalentador, aunado con el impacto que se nos viene con el fenómeno del Niño y la inseguridad ciudadana que hace que las inversiones privadas no se generen, en suma, desconfianza general. No es la idea aquí, reiterar la larga lista de problemas económicos que nos agobian, pero basta con tener presente, que la inversión privada no remonta, y el gasto público proyectado tampoco, estamos casi como dice la canción, “me tiene de Recluta…”.

Y ya estamos casi octubre. Fin de Año. ¿Y el 2024? ¿Qué hacer? Bueno, si lo hicimos una vez, ¿por qué no otra vez mas? No podemos seguir durmiendo en nuestros laureles (también esta caro), y esta vez, no dejaremos que se metan con el MINEDU.

1. BASTA DE REGULACIONES que no hacen sentido, y como no hay tiempo para estar evaluando cada UNA, hay que recordar lo que se hizo hace muchos años: salvar lo que debe salvarse, y eliminarse todo lo demás, de un sólo plumazo. Tienen tres minutos para listar lo que es indispensable en cada sector, y eso es todo lo que queda en Ley (lo demás, se evalúa siempre que venga con su estudio económico bajo el brazo y con su correspondiente AIR).

2. ¿Y qué hacemos con las INVERSIONES? Definitivamente, se debe seguir promoviendo los mecanismos de Asociaciones Público Privado (forma importante de generar infraestructura necesaria sin desfinanciar la caja del Estado, que necesita los recursos), los Proyectos en Activos y las Obras en Impuestos (ese si se llevan recursos rápido), cuyo ente rector es el Ministerio de Economía y Finanzas, y como tal ha tenido una buena labor. Pero los problemas de fondo vienen en la etapa de gestión, y tenemos muchos proyectos que no han tenido éxito y que no han cumplido su objetivo, por tanto, ¿qué hacer? Acá suelto algunas primeras ideas:

a) La nueva entidad ANIN es una nueva idea, pero mientras no salga de la PPT, y no arranque, con la rapidez que se requiere, es una positiva expectativa, pero expectativa.

b) Generar normas y reglas que destierren la cultura “penalista” del sector público en todos sus niveles, y que haya una mayor cultura de “accountability”. A su vez, se debe implementar sistemas de control como el Blockchain u otros aplicativos informáticos que son mecanismos modernos para el control por parte de Contraloría, sin impedir la toma de decisiones en la gestión.

c) Salvaguardar la calidad de los estudios técnicos, aunque ello demore el proceso contractual: muchos proyectos fallan por el apuro, ya sean por parte del sector privado o del sector público. No se puede seguir con proyectos técnicos “Google Maps” o “Wikipedia” (eso si es de terror).

d) ¿Qué hacemos con el miedo a las Adendas? El número de adendas no es malo “per se”. Malo es no tener el proyecto listo y con el mayor beneficio social (sin caer en ilegalidades, obviamente). Así pues, hay que acabar con esos temores, y para ello, por qué no se faculta a los Consejos Directivos de los Organismos Reguladores, de la facultad y la obligación de poder interpretar los contratos de concesión (a solicitud de los concesionarios) o los contratos de financiamiento, en materias específicas, de manera que se reduzcan los costos de transacción. A su vez, dotarles de la facultad de aprobar adendas, incluso cuando se trata de brindar mayor flexibilidad a los expedientes técnicos de contratos en etapa pre operativa, subsanando errores que de pronto, no se advirtieron en las anteriores etapas, pero priorizando el VALOR POR DINERO, es decir, el principio de orientación a resultados.

e) Y ya que estamos en los Organismos Reguladores, debiera establecerse que los miembros del Directorio sean elegidos con proceso de elección mismo BCR, y que tengan mayor involucramiento en las decisiones del ente regulador, lo que supondría, que ya dejen de tener dietas, sino presencia permanente en los organismos reguladores. Interesante es la recomendación que en dicho sentido hace la OCDE.

Este tema es muy largo, casi como limones hay en el Mercado, así que seguiremos en otra ocasión. ¡¡¡Mientras tanto, ya me provocó un cebichito, escuchando la última canción de Shakira…” El Jefe” !!!!!